La implantación del Acuerdo de Bolonia requiere liderazgo político y determinación. El estilo de liderazgo que se precisa para conducir iniciativas multilaterales como ésta tiene un buen exponente en Jean Monnet (1888-1979), considerado como uno de los “padres” de la Unión Europea (UE). Es un estilo de liderazgo que puede inspirar otros proyectos multinacionales donde los intereses de muchas partes diversas, cada una con su propia agenda, deben conjugarse con el objetivo de alcanzar una situación en la que todos ganan (win-win).
Mark Leonard, Director de polticas Internacionales en el Centre for European Reform de Londres, se refiere a Jean Monnet, en su libro “Por qué Europa liderará el siglo XXI”, como el modelo de liderazgo a imitar en instituciones multinacionales. Monnet tenía un perfil muy diferente al de héroes de guerra tales como Churchill o De Gaulle, y se ajustaría más bien al talante funcionarial, debido a su proyección poco destacada en público. Era inteligente, gran impulsor del trabajo en equipo, trabajador infatigable y promotor de acuerdos consensuados. Con su particular estilo de liderazgo, desempeñó un papel decisivo en la construcción europea. La gran visión de Monnet fue entender que una comunidad de naciones diversa y con intereses concurrentes y simultáneamente divergentes, no podía construirse de una vez, de acuerdo con un plan general, sino a través de realizaciones concretas que crearan una solidaridad de hecho entre los miembros. Su visión consistía, paradójicamente, en evitar adoptar una gran visión. El pragmatismo y la idea del cambio gradual y progresivo fueron decisivos para el éxito del proyecto, abordando sucesivamente etapas que iban completando nuevas esferas de integración y cooperación, hasta llegar al fenómeno único de la Unión Europea actual.
Necesitamos un enfoque similar y un estilo parecido de liderazgo para la implantación del Acuerdo de Bolonia. La iniciativa de desarrollo está delegada a los países miembros y a la participación de un amplio grupo de “stakeholders”: representantes de las universidades, agencias de calidad y acreditación, profesores, estudiantes, empleadores y la administración pública, entre otros. Dada la necesidad de encontrar nuevos “Monnets” para orquestar la implantación de Bolonia, aproveché la ocasión de una reciente visita de Klaus Schwab al Instituto de Empresa (IE) para sugerirle que en la próxima cumbre de Davos debería organizar una sesión dedicada a discutir sobre Bolonia.
(Klaus Schwab (izquierda), Presidente de Davos World Economic Forum, hablando con Diego Alcázar (derecho), Presidente del IE)





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