Una de las más célebres sentencias de Heráclito de Éfeso, el insigne filósofo de la Grecia Antigua, es
“nada permanece, todo cambia”. Para ilustrar su afirmación, explicaba que nadie puede bañarse dos veces en las mismas aguas de un río porque la corriente fluye constantemente. De manera análoga, las circunstancias que nos rodean están en permanente mutación, igual que que se transforma la naturaleza e incluso nuestras propias vidas. Ciertamente, el fenómeno del cambio es una realidad y representa el punto de partida del análisis estratégico empresarial. Los estrategas explican que las empresas no operan en entornos paradigmáticos, donde las referencias son estáticas (por ejemplo el ámbito de las ciencias exactas), sino que actúan en entornos cambiantes, razón que justifica la necesidad de revisar frecuentemente la estrategia de cualquier empresa y las suposiciones en las que se fundamenta.
Uno de los objetivos de las escuelas de negocios es preparar directivos y emprendedores que entiendan el fenómeno del cambio y sepan adaptarse y aprovechar las oprtunidades de negocio que de él se derivan. Hoy se celebra en Madrid la Conferencia Anual de Antiguos Alumnos de IE Business School bajo el título “Gestionando un Planeta que cambia”. Durante la jornada, que reunirá a 1.500 directivos y empresarios de 30 países, se debatirá acerca de algunas de las cuestiones que, previsiblemente, más afectarán a la actividad empresarial en los próximos años. De ellas se derivan importantes oportunidades de negocio, como las nuevas fuentes de energía, la necesidad de explotar los recursos naturales en un marco de sostenibilidad, los retos del desarrollo demografico y el nuevo orden mundial que se configurará de la tensión entre globalización y diversidad.
En relación con el primero de los temas apuntados, el sector energético se ha convertido en el más estratégico y en una de las prioridades de la política económica de muchos países. Ante la escalada del precio del barril de petróleo que, en opinión de la mayoría de analistas del sector, previsblemente alcanzará los 100 dólares, se hace perentoria la diversifación efectiva de las fuentes energéticas. España es uno de los países mejor situados en el ámbito de la innovación en fuentes de energía renovables, y algunas de nuestras empresas lideran la tecnología mundial en la generación de energía eólica o solar, un área en la que es recomendable continuar con las inversiones y el desarrollo de iniciativas público-privadas. Además, nuestro país tiene, por el momento, uno de los precios más competitivos de energía, en comparación con otros países de la Unión Europea, factor que puede distraer a las autoridades y a los consumidores respecto de la necesidad de adoptar medidas más radicales para hacer frente a los cambios venideros, derivados de nuestra dependencia energética del exterior y de la aplicación del Acuerdo de Kioto. En este marco, el debate sobre posibilidades que ofrece la energía nuclear ha de abordarse con realismo y sin apasionamiento. Además, las condiciones de seguridad de las centrales nucleares han mejorado ostensiblemente en los últimos años, hasta el punto de que muchos adalides de la sostenibilidad defienden esta fuente como un una solución más barata, menos intensiva en recursos naturales y más acorde con las nuevas exigencias medioambientales. Aunque el coste de instalación de una nueva central nuclear es muy alto, sus gastos de explotación son mucho más bajos que los de centrales alternativas, haciendo que el precio de la energía pueda ser sensiblemente más barato que el derivado de recursos fósiles, centrales térmicas o eléctricas convencionales. A la vista de estas ventajas, se hace perenterio un acuerdo de estado que permita plantear las posibilidades de desarrollo de la energía nuclear en nuestro país.
Los movimientos migratorios, en el marco de la globalización social y económica, es otro de los temas a debate en la jornada de hoy. Europa requiere del flujo de inmigrantes para su crecimiento económico y para la renovación de su estructura social. En particular, en España la inmigración es particularmente necesaria, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como el turismo, clave en nuestra economía. Además, una adecuada política de permisos de trabajo a profesionales de alta cualificación permitiría mejorar nuestra capacidad de innovación, algo especialmente crítico teniendo en cuenta las carencias de nuestro país en investigación y desarrollo. Un ejemplo interesante para imitar es la iniciativa implementada por Gordon Brown, en su etapa como Chancellor del anterior gobierno laborista, mediante la cual el Reino Unido abrió su mercado de trabajo a todos los graduados de las escuelas de negocios líderes en el mundo. Esta medida ha reforzado a los centros de negocio británicos como verdaderos polos de atracción del talento. Sin embargo, en España es particularmente difícil la contratación de profesionales de alta cualificación procedentes de fuera de la Unión Europea, algo que dificulta con frecuencia el desarrollo de cuadros directivos de nuestras empresas más globales. Teniendo en cuenta que somos uno de los países más atractivos como destino para altos directivos europeos, una medida como la implantada por Brown convertiría a España en verdadero centro de atracción del talento.
El mejor antídoto contra la mayor parte de los retos y las enfermedades del planeta es la buena actividad empresarial. La innovación y la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio pueden dar una solución plausible a la mayor parte de nuestros problemas, y nuestra escuela de negocios está comprometida con la formación de líderes y emprendedores que encontrarán los remedios para estos problemas. Contamos con el apoyo del resto de los actores sociales en este empeño.





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